Antes de cambiar el turbo, hay que revisar la causa
Un turbo puede fallar por desgaste interno, contaminación, lubricación deficiente, ingreso de objetos, exceso de temperatura o problemas externos en admisión y escape. Instalar otra unidad sin corregir la causa puede repetir el daño.
La revisión considera el estado del conjunto central, las ruedas, caracoles, apoyos, sellos y el mecanismo de geometría cuando aplica. También es importante observar las líneas de aceite, mangueras, intercooler y condiciones del motor.
Balanceo y calibración
El núcleo CHRA gira a alta velocidad; por eso el balanceo dinámico y el ensamble correcto son relevantes. Los turbos de geometría variable pueden requerir además revisión y calibración de su actuador.




